La intensa ola de calor que afecta a la región representa un riesgo importante para personas que viven con diabetes e hipertensión, debido a que las altas temperaturas pueden provocar deshidratación, alteraciones en la presión arterial y en los niveles de glucosa, además de reducir la eficacia de algunos medicamentos y aumentar la probabilidad de sufrir un golpe de calor.
La Secretaría de Salud Bienestar en Reynosa advirtió sobre estos riesgos y señaló la importancia de que los pacientes con estas enfermedades eviten la exposición directa al sol, especialmente durante las horas de mayor radiación, ya que el calor extremo puede agravar su estado de salud.
La titular del área, Iliana Villarreal Cantú, explicó que las condiciones climáticas actuales pueden generar complicaciones significativas en personas con estas enfermedades crónicas, por lo que se recomienda extremar precauciones y mantenerse en lugares frescos y sombreados.
Detalló que el calor intenso favorece la pérdida rápida de líquidos en el cuerpo, lo que puede derivar en deshidratación y en aumentos repentinos de los niveles de glucosa, además de afectar la presión arterial. Esta pérdida de líquidos también reduce el volumen sanguíneo, lo que contribuye a desajustes metabólicos y cardiovasculares.
Asimismo, indicó que en algunos casos la exposición prolongada al calor puede afectar la capacidad del organismo para regular la temperatura, lo que incrementa el riesgo de golpes de calor, especialmente en pacientes con diabetes, quienes pueden presentar alteraciones en las glándulas sudoríparas.
Finalmente, se reiteró la importancia de mantenerse bien hidratado, evitar la exposición prolongada al sol y tomar medidas preventivas para reducir riesgos durante esta temporada de altas temperaturas.





